RESEÑAS

De Contrastes y Armonías

Paulo Riccobene se reconoce en la escultura: es el volumen, lo tridimensional, el formato artístico expresivo que le permite legitimar las búsquedas conceptuales que lo atraviesan. Las formas, las materialidades como soporte de significados múltiples, se presentan como un terreno de exploración recurrente. Es así como las obras del artista se plantea reflexionar e indagar sobre temas de interés primigenio como son el devenir, la actitud asumida frente a lo incierto, la mirada creativa, la posibilidad de elección, las opciones que se multiplican y claramente, una impronta cercana a criterios propios del psicoanálisis que asisten a sus pensamientos y se traducen en objetos.

La geometría se hace presente en un rol protagónico en las obras de Paulo. Piezas todas ellas sintéticas, delicadas, en su mayoría simétricas, refinadas en sus terminaciones y con cierto eco minimalista en la intencionalidad de contar mucho con poco. Las formas construyen los relatos en medianos formatos siguiendo una línea abstracta -y algunas pocas veces figurativa-, apoyándose fuertemente en la interacción de materiales orgánicos e industriales, todos de un peso contundente: maderas de Guayubira , Guatambú, la Mara boliviana, hierro, cemento, piedra, cuero y mármol, entre otros complementan sus naturalezas diversas articulándose de manera finamente calculada.

Paulo Riccobene crea sus universos a partir de pequeñas unidades que en su unión, hacen la fuerza. Son los pequeños módulos –algunos con alma de object trouvé– los que se ensamblan para interrogarse entre ellos y por ley transitiva, interrogar al espectador. El tiempo es un factor clave en la obra del artista, quizás uno de los temas que más lo convocan y muchos de títulos de las obras nos anticipan esta mirada: Tiempo circular, Yendo, Entre horas, por dar algunos ejemplos. Otras nos hablan de diálogos, modulaciones, vueltas y más vueltas; nuevamente alusiones al tiempo y la forma en que esos vínculos ponen el énfasis en encontrar un punto común que habilite la coexistencia mutua.

Paulo se vale de los ritmos, las pausas que articulan frases y silencios. Su trabajo curvilíneo, de contrastes y armonías, no deja de volver sobre ese punto fundamental donde la creatividad es el camino para ejercitar puntos de vista comunes para enfrentar lo inevitable. Las obras no nos dicen qué ver y mucho menos qué interpretar sino que presentan un entramado dinámico de formas interrelacionadas que invitan a las miradas de los espectadores a subir y bajar, entrar y salir, recorrer los espacios abiertos así como los intersticios y generar lecturas personales, inconscientes, que nacen de esa conversación visual de texturas. Quizás, una suerte de proyección del enjambre de debates inherentes a la esencia de la psiquis humana.

Lic. María Carolina Baulo, Octubre 2020

La pausada belleza de las formas simples

Su trabajo es lento, minucioso, relajado.
«No me quiero apurar» me dice mientras lija, pule, pinta y repinta con laca una pieza de madera que, ya espejada, parece reflejar sus búsquedas, sus constantes preguntas.

Conozco su trabajo y mucho de sus procesos desde sus inicios en esta maravillosa aventura del arte como asiduo asistente a mis clases de taller. Hoy, compañero colega y amigo con alas propias, en vuelo reflexivo y a la vez sensible, Paulo Riccobene logra hilvanar en la materia un resultado espacial sorprendente, producto de la conversación que establece entre maderas pulidas, varillas y piezas de hierro recuperadas de viejas máquinas industriales.

«No me quiero apurar» dice Paulo otra vez en el taller, y sin embargo pausadamente, elabora relacionesgeométricas de hermosa armonía en los elementos trabajados logrando que la métrica de esas formas resuene en una música profunda que conmueve y a la vez nos interroga.

Una obra que nos invita a ser recorrida suavemente, adentrándonos en la poesía de sus curvas, en el decir y en la pureza de los materiales y en el sutil diálogo de las luces y sombras que aparecen.

«No me quiero apurar» me dice una vez más, mientras sus esculturas habitan el espacio muy seguras de encontrarse con un espectador fascinado por la belleza de lo simple.

Quique Gurevich Octubre 2020